lunes

GARCILASO DE LA VEGA

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/7b/Supuesto_retrato_de_Garcilaso_de_la_Vega.jpg


A Boscán desde La Goleta

       Boscán, las armas y el furor de Marte1,
       que, con su propia fuerza el africano
       suelo regando, hacen que el romano
       imperio reverdezca
2 en esta parte,



5     han reducido
3 a la memoria el arte4
       y el antiguo valor italïano
(a),
       por cuya fuerza y valerosa mano
       África se aterró de parte a parte
5.



       Aquí, donde el romano encendimiento,
10   donde el fuego y la llama licenciosa
6
       solo el nombre dejaron a Cartago,



       vuelve y revuelve Amor mi pensamiento,
       hiere y enciende el alma temerosa,
       y en llanto y en ceniza me deshago.


1   Marte: dios romano de la guerra.
2   reverdezca: renazca.
3   han reducido: han devuelto.
4   arte: habilidad.
5   de parte a parte: por todas partes.
6   licenciosa: sin control.
(a)  italïano: la diéresis gráfica indica que la voz, por la pronunciación de la época, contiene la licencia métrica llamada asimismo diéresis. Es decir, el adjetivo es pentasílabo: i-ta-li-a-no.


https://sites.google.com/site/comentariosdetexto/renacimiento/garcilaso/soneto-xxxiii


10. Garcilaso de la Vega, Égloga III


[8] Cerca del Tajo, en soledad amena,
de verdes sauces hay una espesura,
toda de hiedra revestida y llena
que por el tronco va hasta el altura
y así la teje arriba y encadena
que’l sol no halla paso a la verdura;1
el agua baña el prado con sonido,
alegrando la hierba y el oído.




 

[9] Con tanta mansedumbre el cristalino
Tajo en aquella parte caminaba
que pudieran los ojos el camino
determinar apenas que llevaba.2
Peinando sus cabellos d’oro fino,
una ninfa del agua do moraba
la cabeza sacó, y el prado ameno
vido3 de flores y de sombra lleno.



 

[10] Movióla4 el sitio umbroso,5 el manso viento,
el suave olor d’aquel florido suelo;
las aves en el fresco apartamiento
vio descansar del trabajoso vuelo;
secaba entonces el terreno aliento
el sol, subido en la mitad del cielo;
en el silencio solo se ’scuchaba
un susurro de abejas que sonaba.



Égolga III. Fragmentos 



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